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La Educación Inicial en Venezuela tiene como antecedente a la Educación Preescolar que se oficializa como primer nivel del sistema educativo nacional a través de la Ley Orgánica de Educación (1980) y se pone en práctica a través del currículo implementado en el año 1986, fundamentado para ese tiempo en innovaciones filosóficas, psicológicas y pedagógicas con un enfoque de desarrollo integral, lo que reflejó nuevas orientaciones en la búsqueda de mayor calidad educativa para los niños y niñas más pequeños(as).

Los programas no convencionales en el tiempo transcurrido siempre han sido importantes como iniciativas de atención a los sectores de menos recursos. Los actores del proceso de construcción colectiva (familias, comunidades, docentes), consideran que las experiencias no convencionales son válidas y pertinentes para la situación social y económica que se vive actualmente en Venezuela, siempre y cuando se tome en cuenta las necesidades de las familias, de los niños y las niñas y de las comunidades en las que se ejecutan. Asimismo, las autoridades del Ministerio de Educación y Deportes y los actores involucrados ven la necesidad de incorporar estas experiencias al currículo de Educación Inicial para lograr coherencia en la atención integral que se persigue con las políticas educativas.

Asimismo, el Estado Venezolano ha asumido compromisos internacionales con relación a la Educación Inicial, entre éstos considera la declaración final de la Conferencia Mundial Educación para Todos en jomtien (1990), que incluyó como una de sus conclusiones:…“El aprendizaje comienza desde el nacimiento. Ello exige el cuidado temprano y la educación inicial de la infancia, lo que puede conseguirse mediante medidas destinadas a la familia, la comunidad o la instituciones según convenga” Diez años después de la Conferencia Mundial de Educación para Todos en Jomtien, los países de América Latina, El Caribe y América del Norte, se reúnen en Santo Domingo en febrero del 2000, para evaluar los progresos realizados en la Región hacia el logro de los objetivos y metas entonces formuladas y renovar sus compromisos para los próximos quince años en el Marco de Acción Regional de Educación Para Todos. Los acuerdos fueron, entre otros:

 

“Aumentar la inversión de recursos y el acceso a programas de desarrollo integral de los niños y niñas menores de cuatro años, con un enfoque centrado, principalmente, en la familia y con especial atención a aquellas que están en situación de mayor vulnerabilidad.

Sostener los logros alcanzados e incrementar la atención educativa inicial a partir de los cuatro años de edad con estrategias centradas en la familia, la comunidad o centros especializados, especialmente para los niños y niñas en situaciones de desventaja.

 

…Mejorar la calidad de los programas de desarrollo integral y educación de la primera infancia mediante: El fortalecimiento de los sistemas de capacitación y acompañamiento a la familia y a los diversos agentes que contribuyen a la salud, la nutrición, el crecimiento y la educación temprana, como procesos integrados, continuos y de calidad.

 

Igualmente las ministras y los ministros de educación de los países iberoamericanos convocados por el Ministerio de Educación de Panamá y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, OEI, reunidos en la ciudad de Panamá el 3 y 4 de julio de 2000 para la celebración de la X Conferencia Iberoamericana de Educación, con el propósito de analizar y debatir los problemas propios de la Educación Inicial en el Siglo XXI. Los resultados de las deliberaciones se expresan en la Declaración de Panamá, reconociendo que: “…para lograr una educación de calidad para todos se requiere impulsar la educación de la primera infancia.”

…”Que la educación es un proceso social interrumpido que comienza desde el momento de la concepción y se extiende a lo largo de toda la vida y, dentro de ella, la educación inicial (desde el nacimiento y hasta la educación primaria o básica, según las distintas acepciones en los países) es una etapa en sí misma, en la cual se sientan las bases para la formación de la personalidad, el aprendizaje, el desarrollo afectivo, la capacidad de diálogo y tolerancia en las relaciones interpersonales, así como el entendimiento entre pueblos y culturas.”

 

        Como producto de esos acuerdos y los resultados de la evaluación curricular, así como en consideración a los cambios producidos en la sociedad venezolana, principalmente en materia política y jurídica, se originó, en el año 2001, un documento de Propuesta de “Currículo Básico Nacional de Educación Inicial.” La propuesta pretendía ser coherente con la Constitución de la República (1999) y la Ley Orgánica para la Protección Integral del Niño y del Adolescente (en vigencia a partir del año 2000); además con las políticas públicas hacia la atención y protección integral infantil que ha establecido el Estado venezolano y los compromisos asumidos en acuerdos internacionales en materia de Educación Inicial.

 

        En consecuencia, se presenta el Documento Bases Curriculares de Educación Inicial, como producto del proceso de construcción colectiva y participativa a nivel nacional, que se inició en el año 2002; el mismo toma en consideración, el marco legal, político, filosófico, las políticas educativas, al desarrollo del Nivel Preescolar en los últimos años, las tendencias teóricas actuales en relación al aprendizaje y desarrollo infantil, los cambios en el contexto social y económico del país, los resultados de la evaluación curricular realizada por el Ministerio de Educación (1996-1998), así como, los compromisos asumidos por el Estado Venezolano en materia de educación de los niños y niñas entre 0 y 6 años.

 

El Currículo de Educación Inicial, se sustenta en la CRBV que define la educación como un derecho humano y un deber social para el desarrollo de la persona, desde una perspectiva de transformación social-humanista orientada a la formación de una cultura ciudadana, dentro de las pautas de diversidad y participación.

 

 

Fundamentación

 

En la Educación Inicial el entorno social y cultural es fundamental para el desarrollo infantil, y en ese entorno, se concibe a las niñas y los niños como seres humanos, sujetos de derecho que poseen un potencial de desarrollo que les permitirá avanzar etapas sucesivas a través de las cuales se irán produciendo los cambios que habrán de conducirlas(os) hasta la adolescencia y la adultez.

 

Dentro de esta concepción el entorno del niño y la niña se aprecia con un sentido ecológico, siguiendo a Brofembrener (1987), considerando todo lo que lo(a) rodea y lo(a) afecta directa e indirectamente: la familia, los hogares de atención integral, los centros de Educación Inicial, los adultos significativos, la comunidad, la garantía de sus derechos, la cultura, los medios de comunicación social, las previsiones y acciones para la protección integral, además de los espacios físicos y naturales que condicionan su desarrollo.

 

La fundamentación política, filosófica y legal del currículo de Educación Inicial se concibe en un sistema educativo que persigue la formación del ciudadano o ciudadana que se desea con base a las aspiraciones y expectativas actuales de la sociedad venezolana. Todo esto en consideración al artículo 3 de la CRBV que establece:

 

“El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.  

 

De Vigotsky (1981), que partiendo del análisis del desarrollo, enfatiza el papel del lenguaje y de las relaciones sociales en el mismo. Las ideas principales de la teoría son: comprender las habilidades cognitivas de los niños y niñas significa comprender e interpretar su desarrollo; el lenguaje y especialmente las palabras y el discurso cumple un papel mediador en las habilidades cognitivas como instrumento para facilitar y transformar la actividad mental; las habilidades cognitivas tienen su origen en las relaciones sociales y están inmersas en un ambiente social y cultural (Tappan, 1998, citado por Santrock, 2003).

Vigotsky (1981) plantea, que para conocer el desarrollo del niño y la niña, es necesario comprobar primero el nivel efectivo y real, que consiste en el "nivel de desarrollo de las funciones psicointelectivas que se ha conseguido como resultado de un específico proceso de desarrollo, ya realizado". Luego se analiza el nivel de zona del desarrollo próximo o potencial, que genera un nuevo desarrollo que cambia los procesos intelectuales del individuo. Este nivel de desarrollo permite estimar la diferencia entre el nivel real de desarrollo, entendido como la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado mediante la resolución de problemas bajo la guía de un adulto o de otro actor mediador, así la mediación está vinculada con el concepto de "zona de desarrollo próximo".

 

La teoría cognitiva social, representada por los psicólogos Albert Bandura y Walter Mischel (Santrock, 2003), sostiene que los procesos cognitivos son mediadores importantes de la vinculación entre el ambiente y el comportamiento. Las investigaciones acerca del aprendizaje a través de la observación y el autocontrol, referido a la imitación o el modelaje destacan que las personas representan cognitivamente el comportamiento de los demás, inclusive de ellas mismas. Bandura, más recientemente incorpora en su modelo de desarrollo y aprendizaje, el comportamiento, la persona y el entorno actuando en forma interactiva, lo que denomina un ‘determinismo recíproco’.

 

Su teoría, que al principio, la denominó ‘teoría del aprendizaje social’, señala la relevancia, de analizar los efectos de los medios de comunicación como mecanismos que orientan el modelaje social. Sostiene el investigador que los medios crean imágenes, representaciones, modelos de la realidad, que actúan sobre la persona, por lo que, en consecuencia, producen o modifican los procesos cognitivos y los comportamientos. Sin embargo, los cambios del medio ambiente social, puede variar los comportamientos.

 

 

 

Señala la importancia de las experiencias ambientales en el comportamiento y en el desarrollo humano, de ahí que en la práctica pedagógica en el aula, con la familia y la comunidad, se deban mediar procesos que consideren el entorno del niño y la niña como elemento significativo para el desarrollo y el aprendizaje.

 

Toma en cuenta el modelaje como un aspecto a considerar en el aprendizaje, ya que los comportamientos de las personas en la vida de un niño o niña son imitados por éste(a) e influyen en su conducta.

 

Destaca la relevancia de los efectos de los medios de comunicación social en los procesos cognitivos y los comportamientos de los niños y niñas; de ahí que los docentes deben estar atentos a este hecho y orientar a las familias sobre los posibles efectos.

 

Conocer: el conocimiento se verifica como comprensión, como acciones, como conducta, como lenguaje, parte de la interacción con el objeto de estudio y otros sujetos.

 

Propiciar experiencias de aprendizaje que permitan a los niños y niñas, fortalecer sus potencialidades para un desarrollo pleno y armónico para que sean autónomos(as), creativos(as), dignos(as), capaces construir conocimientos, de comunicarse, participar en su entorno libre y creativamente, cooperar y convivir con tolerancia y respeto por los demás.

 

La Atención Convencional se ofrece en instituciones denominadas Centros de Educación Inicial, con aulas de maternal y/o de preescolar, que son los escenarios donde se desarrolla la práctica pedagógica, bajo la conducción de profesionales de la docencia especializados en Educación Inicial y personal de apoyo a la labor de atención integral. Todo ello de acuerdo a los lineamientos fundamentales del Currículo, los cuales deben ser ajustados al entorno social, cultural e histórico de la comunidad, tomando en cuenta el ambiente de aprendizaje, la evaluación y la planificación, el rol del docente como mediador del desarrollo y del aprendizaje del niño y la niña en el aula, con la familia y en la comunidad. Asimismo, los centros contemplan procesos administrativos para el diseño y ejecución del Proyecto Educativo Integral Comunitario, el registro de matrícula y otros procesos que contribuyan a su óptimo funcionamiento.

 

La Atención No Convencional se ofrece en espacios comunitarios y familiares, preferentemente a las niñas y niños entre 0 y 3 años, sin descartar aquellos(as) entre 3 y 6 años que no hayan tenido acceso a la educación institucionalizada. Esta atención se desarrolla con docentes y con adultos significativos o promotores de las comunidades. De acuerdo a las experiencias y aportes de las docentes de Educación Inicial en el proceso de construcción colectiva curricular, la Atención No Convencional se desarrolla mediante:

 

Ejecución del Proyecto Educativo integral Comunitario (PEIC), medio o vía a través de la cual el/la docente, la familia y la comunidad se integran en un proceso de construcción colectiva de un proyecto común que va dirigido a garantizar una atención integral infantil de calidad, con la participación de organismos e instituciones que prestan servicios en las diferentes áreas: salud, educación, nutrición, aspectos legales de protección, recreación, etc.

El PEIC vincula funcionalmente la atención convencional con la no convencional, haciendo posible que la familia, la escuela, las organizaciones comunitarias y las instituciones de prestación de servicios se conviertan en actores educativos.

 

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